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Catecismo vs biblia (Maria salvadora)


María: Salvadora
¿Tiene María, la madre de Jesús, alguna participación en la salvación de la humanidad?
 "En efecto, con su asunción a los cielos, (María) no abandonó su misión salvadora, sino que continúa procurándonos con su múltiple intercesión los dones de la salvación eterna..." (p. 281, #969).  "Por su obediencia (María) fue causa de la salvación propia y de la de todo el género humano" (p. 140, #494)¿Es bíblica esta doctrina?
De acuerdo a la Palabra de Dios, María nunca ha tenido participación en el proceso de salvación. Las Escrituras revelan que Jesús es el UNICO que puede salvar:  "Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos".  Hechos 4:12  Jesús mismo declaró que Él es el UNICO camino al cielo:  "Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí". Juan 14:6  "Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo".  Juan 10:9  
Sin embargo, el Catecismo afirma:  "La virgen María, unida con un vínculo indisoluble a la obra salvadora de su Hijo" (p. 340, #1172).  Una vez más, usted debe decidir a cuál creerá: la Biblia, o la tradición de la iglesia. La Biblia claramente dice:  "Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve".  Isaías 43:11  "Mas yo soy Jehová tu Dios... no conocerás, pues, otro dios fuera de mí, ni otro salvador sino a mí".  Óseas 13:4  "Dios mío, fortaleza mía... Salvador mío".  2 Samuel 22:3  Antes que Jesús naciera, un ángel anunció que Él sería el Salvador:  "Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados".  Mateo 1:21  Después del nacimiento de Jesús, el ángel repitió su mensaje:  "Os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor". Lucas 2:11  Una y otra vez leemos que Jesús es el Salvador:  "... nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo". Juan 4:42  "A éste (Jesús), Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador". Hechos 5:31  
"De la descendencia de éste, y conforme a la promesa, Dios levantó a Jesús por Salvador a Israel". Hechos 13:23  "Pero que ahora ha sido manifestado por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo".  2 Timoteo 1:10  "Gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y del Señor Jesucristo nuestro Salvador".  Tito 1:4  "El cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador".  Tito 3:6  "... el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo". 1 Juan 4:14  Veamos las palabras de Pedro, a quien el catolicismo reconoce como su primer papa:  "... por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo". 2 Pedro 1:1  "... en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo".  2 Pedro 1:11  "... por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo". 2 Pedro 2:20  Ciertamente Pedro sabía que el Salvador era Jesús, no María.
Pedro glorificó a Jesús como Salvador, no a María:  "Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén".  2 Pedro 3:18  El mismo apóstol Pedro declara:  "... fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación". 1 Pedro 1:18-19  Indudablemente Jesús es el Salvador, no María.  
Conclusión 
Los hechos señalados en este capítulo dejan varias preguntas que deben ser contestadas:  
• ¿Por qué la Iglesia Católica quiere que la gente acuda a María en busca de salvación, en vez de ir a Jesús?  
• ¿Por qué se le roba la gloria a Jesús para dársela a María?  
• Si María tiene un papel en nuestra salvación, ¿por qué Dios no lo declaró en su Palabra?
• Más importante aún, ¿en quién confiará usted para su salvación: en la virgen María de la cual habla la tradición de la iglesia, o en el Señor Jesús de quien habla la Palabra de Dios?  "Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo". Filipenses 3:20  

Catecismo vs biblia (Maria virgen perpetua)


María: Virgen Perpetua
El Catecismo afirma que María permaneció virgen durante toda su vida:  "María 'fue Virgen al concebir a su Hijo, Virgen durante el embarazo, Virgen en el parto, Virgen después del parto, Virgen siempre'" (p. 144, #510).  
"La liturgia de la Iglesia celebra a María como la 'Aeiparthenos', 'la siempre-virgen'" (p. 142, #499).  María permaneció virgen, o no permaneció virgen.
La posición que usted elija depende de qué crea usted... las tradiciones de hombres, o la Palabra de Dios.  La Biblia declara que después de dar a luz a Jesús, María tuvo otros hijos:  "¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas?"  Mateo 13:55  "¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él". Marcos 6:3  
El apóstol Pablo escribió:  "Pero no vi a ningún otro de los apóstoles, sino a Jacobo el hermano del Señor". Gálatas 1:19  Puesto que estos versículos contradicen claramente la doctrina católica, el Catecismo ofrece esta explicación:  "La Iglesia siempre ha entendido estos pasajes como no referidos a otros hijos de la Virgen María; en efecto, Santiago y José 'hermanos de Jesús' (Mt. 13,55) son los hijos de una María discípula de Cristo" (p. 142, #500).  
¿Otra María? ¿Por qué razón se tergiversa el pasaje bíblico? El versículo claramente se refiere a María, la madre de Jesús. ¿Por qué, entonces, la Iglesia Católica deliberadamente dirige a sus miembros a conclusiones erróneas?  ¿Será acaso para propagar la imagen de María como una criatura divina, que no tuvo relación marital normal con José, su esposo?  
¿Será para que María se asemeje más a los sacerdotes y monjas de este tiempo, quienes siguen una vida de celibato?  Usted tendrá que dar respuesta a estas preguntas.
 Relación con el paganismo ¿Por qué se eleva a María a este estado de virginidad perpetua? Aunque el tema está fuera de los límites de esta obra, hay una similitud sorprendente entre la María del catolicismo romano y las deidades paganas que la gente adoraba en tiempos del Antiguo Testamento. Para los católicos debe resultar desconcertante saber que la María de su religión se asemeja más a una deidad pagana que a la María de la Biblia.  Conclusión ¿Fue María esta mística "virgen perpetua", o no?
Las opciones para usted son las mismas: aceptar las tradiciones de hombres y rechazar la Palabra de Dios, o creer en la Palabra de Dios tal como ha sido escrita:  "La suma de tu palabra es verdad, y eterno es todo juicio de tu justicia". Salmos 119:160  
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Catecismo vs biblia (Maria intercesora)


María: Intercesora
Muchos católicos fieles rezan fervientemente a la virgen María, creyendo que es la mediadora que intercede en favor de ellos ante el Padre:  "Por eso la Santísima Virgen es invocada en la Iglesia con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora" (p. 281, #969).  
Aquí se le atribuyen cuatro títulos específicos a María. ¿Cumple ella esos oficios? Examinemos cada uno de ellos.  Abogada La creencia de que María es abogada ante el Padre es otra tradición creada por hombres que no tiene base bíblica. Más aún, la Biblia rechaza esta doctrina católica al declarar que Jesús, no María, es el único Abogado:  "... si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo". 1 Juan 2:1  Auxiliadora La Biblia nuevamente está en desacuerdo con el catolicismo, porque declara que Jesús, no María, es el único auxiliador sobrenatural:  "He aquí, Dios es el que me ayuda".  Salmos 54:4  "De manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre". Hebreos 13:6  "Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová".  Salmos 34:19  María nunca es mencionada en la Palabra de Dios como auxiliadora sobrenatural.  Socorro Esta es otra tradición de hombres.
La Biblia sólo usa el término "socorro" en referencia a Dios; no describe a ninguna otra persona como tal, incluyendo a María.  Mediadora La Biblia nunca eleva a María a la posición de mediadora, sino que señala a Jesús como el único mediador:  
"Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre".  1 Timoteo 2:5  "Así que, por eso (Cristo) es mediador de un nuevo pacto". Hebreos 9:15 
Intercesora 
La función de un mediador y de un abogado es interceder en favor de otras personas.
La tradición católica asigna esta posición a María, mientras que la Palabra de Dios exalta al Señor Jesucristo como el único intercesor:  "Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios".  Hebreos 9:24  "Por lo cual (Cristo) puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos". Hebreos 7:25  Las Escrituras indican con absoluta claridad la identidad del verdadero intercesor:  "Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros".  Romanos 8:34  "... conforme a la voluntad de Dios (Cristo) intercede por nosotros".  Romanos 8:27  
La Biblia revela que si alguno desea llegar al Padre, debe hacerlo por medio de Jesucristo:  "Porque por medio de él (Cristo) los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre".  Efesios 2:18  "Conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor, en quien tenemos seguridad y acceso...".  Efesios 3:11-12  María nunca es mencionada como intercesora.  
Jesús es menospreciado otra vez La Biblia es precisa en sus enseñanzas. Jesús es el único Abogado, Auxiliador, Mediador e Intercesor ante el Padre. Sin embargo, la tradición católica le arrebata estos cuatro títulos y se los asigna a María. ¿Por qué?  ¿Por qué Jesús es menospreciado una y otra vez? ¿Por qué el catolicismo se ha propuesto quitarle a Jesucristo todo lo que la Biblia le atribuye, para dárselo a alguien más o a algo?  Si María ocupa una posición tan elevada, por qué personajes bíblicos como el apóstol Pablo expresan palabras como las siguientes:  "Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado".  1 Corintios 2:2  
Conclusión
 Ahora conoce la posición de la Biblia y de la tradición católica. ¿Rechazará usted la Palabra de Dios para dar la gloria a María? ¿O rechazará las tradiciones de hombres para dar la gloria a Jesucristo?:  "Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo (el de Cristo), cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas". Hebreos 8:6

Catecismo vs biblia (Maria receptora de oraciones)


María: Receptora de las Oraciones
La doctrina católica enseña a sus miembros que deben orar a la virgen María:  "Pidiendo a María que ruegue por nosotros, nos reconocemos pecadores y nos dirigimos a la 'Madre de la Misericordia', a la Toda Santa... que en la hora de nuestro tránsito nos acoja como madre nuestra para conducirnos a su Hijo Jesús, al Paraíso" (p. 731, #2677).  
Es imperativo que usted sepa si estas afirmaciones provienen de Dios, o si son sólo tradiciones de hombres. Por tanto, examinemos cada afirmación:  
• Pidiendo a María que ruegue por nosotros: Tradición de hombres que no se encuentra en la Biblia.  
• Madre de la Misericordia: Otra tradición de hombres.  
• María es la Toda Santa: Tradición de hombres. Hemos probado que Dios es el único Santo.  
• María nos acoge en el momento de la muerte: Tradición de hombres que la Biblia no enseña.  
• María nos conduce a Jesús: Otra tradición de hombres que no se encuentra en la Palabra de Dios.  

Amigo católico, por favor, comprenda que Dios nunca hizo ninguna de estas declaraciones. Todas son tradiciones que han provenido de la mente de los primeros líderes católicos:  "Y, en efecto, desde los tiempos más antiguos, se venera a la Santísima Virgen con el título de 'Madre de Dios', bajo cuya protección se acogen los fieles suplicantes en todos sus peligros y necesidades" (p. 282, #971).  La enseñanza de que las personas deben rezar a María en los momentos de prueba, es otra tradición de hombres desarrollada por líderes católicos del pasado, y transmitidas a los católicos de hoy.
Ni Jesús ni ninguna otra persona de la Biblia enseñó jamás que la gente debe orar a María.  
¿A quién debemos orar? 
La Biblia contradice directamente al Catecismo al guiar a la gente a orar sólo a Dios:  "Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces".  Jeremías 33:3  "Invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás". Salmos 50:15  Cuando enfrente un problema, clame a Dios, no a María:  "Escucha, oh Jehová, mi oración... En el día de mi angustia te llamaré, por-que tú me respondes". Salmos 86:6-7  "Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré".  Salmos 91:15  
Literalmente cientos de versículos de las Escrituras nos enseñan que debemos ir a Dios si se presenta algún problema.
Ni un solo versículo nos exhorta a orar a María:  "Pero la salvación de los justos es de Jehová, y él es su fortaleza en el tiempo de la angustia". Salmos 37:39  "Oh Jehová, ten misericordia de nosotros, a ti hemos esperado; tú, brazo de ellos en la mañana, sé también nuestra salvación en tiempo de la tribulación".  Isaías 33:2  "Bienaventurado el que piensa en el pobre; en el día malo lo librará Jehová".  Salmos 41:1  
¿Debe usted llevar sus angustias a María?  
"Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo". Salmos 55:22  El rey David oraba durante todo el día... a Dios:  "Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, y él oirá mi voz". Salmos 55:17  Y él proclamó:  "Cercano está Jehová a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de veras".  Salmos 145:18  En el Nuevo Testamento leemos estas palabras:  "Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias". Filipenses 4:6  ¿A quién dirigirá usted sus oraciones? La Palabra de Dios dice que debemos orar a Dios. El catolicismo prefiere que usted le rece a María. Nuevamente nos preguntamos, ¿por qué el catolicismo rebaja a Jesús y exalta a María? Pareciera que la Iglesia Católica no quiere que sus miembros acudan a Jesús por ningún motivo. Sin embargo, Él extendió esta invitación:  "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar".  Mateo 11:28  
Por tanto, o la Biblia está errada, o el catolicismo desea mantenerlo a usted lejos de Aquel que está dispuesto y listo para suplir todas sus necesidades.  
Conclusión 
Esta es otra decisión crítica que usted debe hacer. ¿Seguirá las tradiciones católicas creadas por hombres y rezará a María?  ¿O decidirá obedecer las Sagradas Escrituras y dirigir sus oraciones a Dios?  "En cuanto a mí, a Dios clamaré; y Jehová me salvará".  Salmos 55:16

Catecismo vs biblia (Maria reina del cielo)


María: Reina del Universo
El catolicismo sostiene que al morir María, el Señor la llevó al cielo y le dio el título de "Reina del universo":  "Finalmente, la Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial y enaltecida por Dios como Reina del universo" (p. 280, #966).  Una vez más, la doctrina católica y la Palabra de Dios están en total desacuerdo. 
La Biblia nunca enseña tal doctrina; por el contrario, la condena. En Jeremías 44:9 leemos acerca de la adoración a una diosa falsa conocida como la "reina del cielo", una práctica que provocaba la ira de Dios:  "Los hijos recogen la leña, los padres encienden el fuego, y las mujeres amasan la masa, para hacer tortas a la reina del cielo y para hacer ofrendas a dioses ajenos,para provocarme a ira".  Jeremías 7:18  
¿Por qué las personas adoraban a esa diosa falsa llamada reina del cielo? Era una tradición de hombres que les había sido transmitida por sus antepasados:  "Ciertamente pondremos por obra toda palabra que ha salido de nuestra boca, para ofrecer incienso a la reina del cielo, derramándole libaciones, como hemos hecho nosotros y nuestros padres, nuestros reyes y nuestros príncipes...".  Jeremías 44:17  ¿Ha transmitido el catolicismo el mismo ritual pagano que provoca a ira a Dios?  Religiones paganas Aunque el tema no corresponde a esta obra, los católicos que tuviesen interés quedarían asombrados al estudiar las muchas religiones falsas que han adorado a una "reina del cielo". Considerando este hecho, es interesante que el catolicismo insista en que Dios le dio a María un título usado frecuentemente por diosas falsas.  ¿Quién debe ser exaltado? Aunque el catolicismo insiste en exaltar a María, la Biblia exalta sólo al Dios Todopoderoso:  "Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios; sobre toda la tierra sea tu gloria".  Salmos 57:5  "Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos".  1 Crónicas 29:11  "Enaltecido sea el Dios de mi salvación". Salmos 18:46  "Engrandécete, oh Jehová, en tu poder". Salmos 21:13  "Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra".  Salmos 46:10  "Porque de Dios son los escudos de la tierra; él es muy exaltado".  Salmos 47:10  "Será exaltado Jehová, el cual mora en las alturas".  Isaías 33:5  Dios es glorificado por medio de Jesucristo 
La Biblia declara que Dios es glorificado mediante el Señor Jesucristo. En el Nuevo Testamento, el nombre "Jesús" aparece 943 veces. El nombre "Cristo" aparece 533 veces, mientras que las palabras "Señor Jesús" aparecen 115 veces.  Los primeros cuatro libros del Nuevo Testamento relatan el nacimiento, vida, muerte y resurrección de Jesús, y en el resto del Nuevo Testamento, Jesús siempre es el tema central.  María, por el contrario, es mencionada sólo algunas veces en la Palabra de Dios, y nunca se le describe como reina:  "Por lo cual Dios también le exaltó (a Cristo) hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra".  Filipenses 2:9-10  "El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza". Apocalipsis 5:12  ¿Quién debe recibir toda la gloria? Dios... por medio de Jesucristo:  "... para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén".  1 Pedro 4:11  "A éste (Cristo), Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados". Hechos 5:31  
Estoy seguro que puede ver el patrón nuevamente. Mientras que la Biblia exalta a Jesucristo, el catolicismo está decidido a menospreciarlo y exaltar a María.  ¿Por qué Jesucristo, el Único que dio su vida y sufrió la cruel tortura de la cruz, es dejado a un lado y reemplazado por una simple mujer mortal?  
Conclusión 
El catolicismo afirma que el Señor elevó a María a la posición de "reina del universo". Sin embargo, la Biblia proclama que adorar a la "reina del cielo" provoca a ira a Dios.  ¿A cuál creerá usted: las tradiciones de hombres, o la Palabra de Dios?  "Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre...".  Filipenses 2:9-11 

Catecismo vs biblia (la misa)


La Misa
Si tuviésemos que creer lo que enseña el Catecismo, cada vez que se oficia la misa, se hace presente la obra de Cristo en la cruz y se realiza la obra de nuestra redención:  "En este divino sacrificio que se realiza en la misa, este mismo Cristo, que se ofreció a sí mismo una vez de manera cruenta sobre el altar de la cruz, es contenido e inmolado de manera no cruenta" (p. 390, #1367).  "Cuando la Iglesia celebra la Eucaristía, hace memoria de la Pascua de Cristo y ésta se hace presente: el sacrificio que Cristo ofreció de una vez para siempre en la cruz, permanece siempre actual: 'Cuantas veces se renueva en el altar el sacrificio de la cruz, en el que Cristo, nuestra Pascua, fue inmolado, se realiza la obra de nuestra redención'" (p. 389, #1364)Pero la Biblia revela que la obra de redención fue un acto que se efectuó una sola vez, y se completó cuando Jesús murió en la cruz:  "Pero ahora, en la consumación de los siglos, (Cristo) se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado". Hebreos 9:26  "En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre".  Hebreos 10:10  Cuando Jesús vertió su sangre, ese acto realizado sólo una vez, compró redención eterna para todo aquel que ponga su fe y confianza únicamente en Cristo:  "Y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, (Cristo) entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna salvación".  Hebreos 9:12  
La Biblia de manera específica declara que este sacrificio no necesita efectuarse diariamente:  "Que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo".  Hebreos 7:27  
Sin embargo, el Catecismo sostiene firmemente que:  "En efecto, cada vez que se celebra este misterio, 'se realiza la obra de nuestra redención'..." (p. 403, #1405).  
Pero la Biblia también sostiene firmemente que la muerte de Cristo fue un hecho que ocurrió sólo una vez:  "Así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos".  Hebreos 9:28  "Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios". Hebreos 10:12  Cuando Jesús murió en la cruz, Él realizó todo lo que era necesario para obtener la salvación del hombre. Nunca más se ha necesitado otra obra con ese fin.  
¿Quién recibe el crédito? 
Cuando el Catecismo afirma que la Iglesia Católica toma parte en la obra redentora de Cristo, está robándole al Señor Jesús el crédito que sólo Él merece por la obra que realizó en el Calvario.  
De acuerdo con la Palabra de Dios, Cristo lo hizo todo, una vez y para siempre. Su muerte fue un acto divino, el sacrificio más sublime que se haya efectuado jamás. Ocurrió una vez, y nunca se repetirá. No obstante, el Catecismo declara:  "El sacrificio de Cristo y el sacrificio de la Eucaristía son, pues, un único sacrificio" (p. 390, #1367).  
Con una actitud de amor debemos decir que esta afirmación es totalmente sacrílega. Sugerir que el sacerdote que realiza un ritual religioso es parte de la tormentosa muerte que padeció Jesús, sólo puede calificarse de blasfemia.  Relacionar los rituales de la Iglesia Católica con la obra de Cristo en la cruz, es absurdo. La Iglesia Católica no tomó parte en la obra que hizo posible la redención y no merece crédito alguno.  Nuevamente el catolicismo trata de obligar a Cristo a compartir su gloria con la Iglesia Católica, mientras que la Biblia muestra que sólo Jesús merece la gloria.  Conclusión 
¿En cuál confiará usted? En la Palabra de Dios... o en las tradiciones y enseñanzas de la Iglesia Católica?  "Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu". 1 Pedro 3:18

Catecismo vs biblia (el papa infalible)


  • El Papa: Infalible
De acuerdo a la doctrina católica, el papa es infalible en materia de doctrina, fe y moral.  "Para mantener a la Iglesia en la pureza de la fe transmitida por los apóstoles, Cristo, que es la Verdad, quiso conferir a su Iglesia una participación en su propia infalibilidad. Por medio del 'sentido sobrenatural de la fe', el Pueblo de Dios 'se une indefectiblemente a la fe', bajo la guía del Magisterio vivo de la Iglesia" (p. 262, #889).  El Catecismo reafirma la misma creencia de la siguiente manera:  "El Romano Pontífice, Cabeza del Colegio episcopal, goza de esta infalibilidad en virtud de su ministerio cuando, como Pastor y Maestro supremo de todos los fieles que confirma en la fe a sus hermanos, proclama por un acto definitivo la doctrina en cuestiones de fe y moral... Esta infalibilidad abarca todo el depósito de la Revelación divina" (p. 262, #891).
Desafortunadamente, esta doctrina es sólo otra tradición de hombres que contradice la enseñanza de las Sagradas Escrituras. La Biblia declara que todos somos pecadores. Nadie es perfecto o infalible:  "Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios". Romanos 3:23  "Como está escrito: No hay justo, ni aun uno." Romanos 3:10  Notemos que la Biblia no dice, "ni aun uno, excepto el papa".

Jesucristo es la única persona infalible que haya vivido jamás:  "Al que no conoció pecado (Jesucristo), por nosotros (Dios) lo hizo pecado". 2 Corintios 5:21  ¿Hay también otros católicos infalibles? El Catecismo afirma que otros líderes católicos también han alcanzado el estado de infalibilidad:  "El oficio pastoral del Magisterio está dirigido, así, a velar para que el Pueblo de Dios permanezca en la verdad que libera. Para cumplir este servicio, Cristo ha dotado a los pastores con el carisma de infalibilidad en materia de fe y de costumbres" (p. 262, #890).  

"La infalibilidad del Magisterio de los pastores se extiende a todos los elementos de doctrina, comprendida la moral, sin los cuales las verdades salvíficas de la fe no pueden ser salvaguardadas, expuestas u observadas" (p. 567, #2051).  Es importante comprender que Dios no declaró que estas personas son infalibles, sino que lo hicieron personas pecadoras.  En la Biblia abundan historias de personas que pecaron contra Dios. Inclusive aquellos a quienes más usó Dios, fueron pecadores. Por ejemplo, Dios se refirió al rey David como "varón conforme a mi corazón" (Hechos 13:22).
Sin embargo, entre otros hechos de David, debemos recordar que él adulteró y mató.  Pablo y los otros apóstoles fueron pecadores. Pablo dijo de sí mismo:  "A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo".  Efesios 3:8  De acuerdo a la Biblia, nadie fue infalible, excepto Jesucristo.  Más preguntas Además de no tener fundamento bíblico, esta doctrina levanta otras preguntas que usted debe responder:  • Cuando el papa y otros líderes católicos —que dicen ser infalibles— están en desacuerdo con la santa Palabra de Dios, entonces Dios debe estar equivocado. ¿Está usted dispuesto a aceptar esta idea?  
• ¿Por qué la Iglesia Católica desea que usted crea que el papa y otros líderes católicos son infalibles en materia de doctrina? ¿Será para que los miembros estén más sujetos y sean más obedientes a la Iglesia Católica?  • ¿Dónde adquieren hombres falibles la autoridad para declarar infalibles a otros hombres? 
• ¿Por qué la Iglesia Católica rehúsa dar honor a Jesucristo reconociendo que Él es el único infalible, tal como la Biblia enseña?  Conclusión Esta es otra tradición de hombres que presenta más preguntas que respuestas.  Por favor, no acepte a ciegas esta doctrina católica como verdadera. Acuda a la Palabra de Dios para encontrar respuesta a las preguntas planteadas, y luego llegue a una decisión en su corazón.  "Y habiendo (Jesucristo) sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen". Hebreos 5:9

MARIA INTERCESORA


María: Intercesora
Muchos católicos fieles rezan fervientemente a la virgen María, creyendo que es la
mediadora que intercede en favor de ellos ante el Padre:
"Por eso la Santísima Virgen es invocada en la Iglesia con los títulos de Abogada,
Auxiliadora, Socorro, Mediadora" (p. 281, #969).
Aquí se le atribuyen cuatro títulos específicos a María. ¿Cumple ella esos oficios?
Examinemos cada uno de ellos.
Abogada
La creencia de que María es abogada ante el Padre es otra tradición creada por
hombres que no tiene base bíblica. Más aún, la Biblia rechaza esta doctrina
católica al declarar que Jesús, no María, es el único Abogado:
"... si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el
justo".
1 Juan 2:1
Auxiliadora
La Biblia nuevamente está en desacuerdo con el catolicismo, porque declara que
Jesús, no María, es el único auxiliador sobrenatural:
"He aquí, Dios es el que me ayuda".
Salmos 54:4
"De manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no
temeré lo que me pueda hacer el hombre".
Hebreos 13:6
"Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová".
Salmos 34:19
María nunca es mencionada en la Palabra de Dios como auxiliadora sobrenatural.
Socorro
Esta es otra tradición de hombres. La Biblia sólo usa el término "socorro" en
referencia a Dios; no describe a ninguna otra persona como tal, incluyendo a
María.
Mediadora
La Biblia nunca eleva a María a la posición de mediadora, sino que señala a Jesús
como el único mediador:  "Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo 
hombre".
1 Timoteo 2:5
"Así que, por eso (Cristo) es mediador de un nuevo pacto".
Hebreos 9:15
Intercesora
La función de un mediador y de un abogado es interceder en favor de otras
personas. La tradición católica asigna esta posición a María, mientras que la
Palabra de Dios exalta al Señor Jesucristo como el único intercesor:
"Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino
en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios".
Hebreos 9:24
"Por lo cual (Cristo) puede también salvar perpetuamente a los que por él se
acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos".
Hebreos 7:25
Las Escrituras indican con absoluta claridad la identidad del verdadero intercesor:
"Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la
diestra de Dios, el que también intercede por nosotros".
Romanos 8:34
"... conforme a la voluntad de Dios (Cristo) intercede por nosotros".
Romanos 8:27
La Biblia revela que si alguno desea llegar al Padre, debe hacerlo por medio de
Jesucristo:
"Porque por medio de él (Cristo) los unos y los otros tenemos entrada por un
mismo Espíritu al Padre".
Efesios 2:18
"Conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor, en quien
tenemos seguridad y acceso...".
Efesios 3:11-12
María nunca es mencionada como intercesora.
Jesús es menospreciado otra vez
La Biblia es precisa en sus enseñanzas. Jesús es el único Abogado, Auxiliador,
Mediador e Intercesor ante el Padre. Sin embargo, la tradición católica le arrebata
estos cuatro títulos y se los asigna a María. ¿Por qué?
¿Por qué Jesús es menospreciado una y otra vez? ¿Por qué el catolicismo se ha
propuesto quitarle a Jesucristo todo lo que la Biblia le atribuye, para dárselo a
alguien más o a algo?
Si María ocupa una posición tan elevada, por qué personajes bíblicos como el
apóstol Pablo expresan palabras como las siguientes:
"Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste
crucificado".
1 Corintios 2:2
Conclusión
Ahora conoce la posición de la Biblia y de la tradición católica. ¿Rechazará usted
la Palabra de Dios para dar la gloria a María? ¿O rechazará las tradiciones de
hombres para dar la gloria a Jesucristo?:
"Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo (el de Cristo), cuanto es mediador de
un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas".
Hebreos 8:6

MARIA FUENTE DE SANIDAD


María: Fuente de Santidad
El Catecismo sostiene que la virgen María es el modelo y fuente de la verdadera
santidad:
"De la Iglesia aprende el ejemplo de la santidad; reconoce en la Bienaventurada
Virgen María la figura y la fuente de esa santidad" (p. 562, #2030).
No le sorprenderá saber que aquí enfrentamos otro conflicto. Como dijimos en el
capítulo previo, la Biblia presenta a María como una persona pecadora que
necesitaba un Salvador.
Por supuesto, ella fue bendecida al dar a luz al Hijo de Dios, pero eso no la
convierte en la fuente de santidad. Refiriéndose a sí misma, María se maravilló de
que Dios había
"... mirado la bajeza de su sierva".
Lucas 1:48
La fuente bíblica de santidad
La Biblia afirma, vez tras vez, que Dios es nuestro único modelo de santidad:
"¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? pues sólo tú eres santo;
por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán".
Apocalipsis 15:4
"Exaltad a Jehová nuestro Dios, y postraos ante el estrado de sus pies; Él es
santo".
Salmos 99:5
"Alaben tu nombre grande y temible; Él es santo".
Salmos 99:3
En ningún lugar de la Biblia se nos dice que María fue santa, y mucho menos que
ella sea la fuente o modelo de santidad:
"Exaltad a Jehová nuestro Dios, y postraos ante su santo monte, porque Jehová
nuestro Dios es santo".
Salmos 99:9
"Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos;
toda la tierra está llena de su gloria".
Isaías 6:3
Las palabras "santo" o "santidad" se usan más de 600 veces en la Biblia. Pero ni
siquiera una vez se usan en referencia a María.
Dios proclama que debemos ser santos, así como Él es santo, no como María es
santa:
"Si no, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda
vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo".
1 Pedro 1:15-16
"Porque yo soy Jehová vuestro Dios; vosotros por tanto os santificaréis, y seréis
santos, porque yo soy santo".
Levítico 11:44
Amigo católico, ¿ve usted la diferencia? La Palabra de Dios repetidamente le
ordena poner sus ojos en el eterno Dios del universo como su modelo y fuente de
santidad. Pero el catolicismo se opone, diciendo: "No, no mires a Dios; pon tus
ojos en esta débil mujer".
Esto es blasfemia. Sólo nos queda preguntar: ¿Por qué la Iglesia Católica
pretende destronar al Dios Todopoderoso del lugar que le pertenece, y poner a
María en el trono de Dios? ¿Por qué la Iglesia Católica quiere que usted vea a
María como ejemplo de santidad en vez de ver a Dios?
Dios merece toda gloria y honor. Además, Él es un Dios celoso que nos recuerda:
"... mi honra no la daré a otro".
Isaías 48:11
Conclusión
¿Quién será SU modelo de santidad: Dios Todopoderoso... o una mujer
pecadora? El catolicismo demanda que usted ponga sus ojos en la mujer. La
Biblia declara que sólo Dios posee los requisitos:  "Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas 
las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas".
Apocalipsis 4:11
"Yo Jehová, Santo vuestro, Creador de Israel, vuestro Rey".Isaías 43:15  

Maria virgen perpetua



María: Virgen Perpetua
El Catecismo afirma que María permaneció virgen durante toda su vida:
"María 'fue Virgen al concebir a su Hijo, Virgen durante el embarazo, Virgen en el
parto, Virgen después del parto, Virgen siempre'" (p. 144, #510).
"La liturgia de la Iglesia celebra a María como la 'Aeiparthenos', 'la siempre-virgen'"
(p. 142, #499).
María permaneció virgen, o no permaneció virgen. La posición que usted elija
depende de qué crea usted... las tradiciones de hombres, o la Palabra de Dios.
La Biblia declara que después de dar a luz a Jesús, María tuvo otros hijos:
"¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos,
Jacobo, José, Simón y Judas?"
Mateo 13:55
"¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y
de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se
escandalizaban de él".
Marcos 6:3
El apóstol Pablo escribió:
"Pero no vi a ningún otro de los apóstoles, sino a Jacobo el hermano del Señor".
Gálatas 1:19
Puesto que estos versículos contradicen claramente la doctrina católica, el
Catecismo ofrece esta explicación:
"La Iglesia siempre ha entendido estos pasajes como no referidos a otros hijos de
la Virgen María; en efecto, Santiago y José 'hermanos de Jesús' (Mt. 13,55) son
los hijos de una María discípula de Cristo" (p. 142, #500).
¿Otra María? ¿Por qué razón se tergiversa el pasaje bíblico? El versículo
claramente se refiere a María, la madre de Jesús. ¿Por qué, entonces, la Iglesia
Católica deliberadamente dirige a sus miembros a conclusiones erróneas?
¿Será acaso para propagar la imagen de María como una criatura divina, que no
tuvo relación marital normal con José, su esposo?  
¿Será para que María se asemeje más a los sacerdotes y monjas de este tiempo,
quienes siguen una vida de celibato?
Usted tendrá que dar respuesta a estas preguntas.
Relación con el paganismo
¿Por qué se eleva a María a este estado de virginidad perpetua? Aunque el tema
está fuera de los límites de esta obra, hay una similitud sorprendente entre la
María del catolicismo romano y las deidades paganas que la gente adoraba en
tiempos del Antiguo Testamento. Para los católicos debe resultar desconcertante
saber que la María de su religión se asemeja más a una deidad pagana que a la
María de la Biblia.
Conclusión
¿Fue María esta mística "virgen perpetua", o no? Las opciones para usted son las
mismas: aceptar las tradiciones de hombres y rechazar la Palabra de Dios, o creer
en la Palabra de Dios tal como ha sido escrita:

BIBLIA O TRADICIÓN?

"¿Debe la tradición Católica tener igual o mayor autoridad que la Biblia?"
¿Debe concederse a las tradiciones eclesiásticas la misma autoridad que tienen las Escrituras? o, ¿deben seguirse las tradiciones de la iglesia solo si están en total concordancia con la Escritura? La respuesta a estas preguntas juega un importante papel para determinar lo que tu crees y cómo vives la vida cristiana. Nuestra postura es que la Escritura es la única fuente autoritativa e infalible para la doctrina y la práctica cristiana. Las tradiciones solo son válidas si tienen su origen en el firme fundamento de la Escritura, y si están en total acuerdo con toda la Escritura. A continuación veremos siete razones bíblicas que respaldan la enseñanza de que la Biblia debe ser aceptada como la autoridad para la fe y la práctica:

(1) Es la Escritura de quien se dice haber sido inspirada por Dios (2 Timoteo 3:16), y es la Escritura la que contiene la repetida frase, “Así dice el SEÑOR...” en otras palabras, es la Palabra escrita la que repetidamente es vista como la Palabra de Dios. De ninguna tradición eclesiástica, se ha dicho que sea igualmente infalible e inspirada por Dios.

(2) Es la Escritura a quien Jesús y los apóstoles recurrían una y otra vez para el soporte o defensa de sus acciones y enseñanzas (Mateo 12:3,5; 19:4; 22:31; Marcos 12:10) Hay más de 60 versos en los que leerás “está escrito....” usado por Jesús y los apóstoles para respaldar sus enseñanzas.

(3) Es la Escritura hacia donde la iglesia es encomendada para combatir el error que habría de surgir (Hechos 20:32). De igual manera, era la palabra escrita la que era consultada en el Antiguo Testamento como fuente de verdad y sobre la cual basaban sus vidas. (Josué 1:8; Deuteronomio 17:18-19; Salmo 1; Salmo 19:7-11; 119; etc.) Jesús dijo que una de las razones por la que los saduceos estaban en un error concerniente a la resurrección, es que ellos no conocían las Escrituras (Marcos 12:24)

(4) La infalibilidad jamás se estableció como posesión de aquellos que se convirtieran en líderes de la iglesia en sucesión a los apóstoles. En ambos Testamentos, Antiguo y Nuevo, se puede ver que algunos designados como líderes religiosos, eran responsables de que el pueblo de Dios se extraviara en el error (1 Samuel 2:27-36; Mateo 15:14; 23:1-7; Juan 7:48; Hechos 20:30; Gálatas 2:11-16). Ambos Testamentos exhortan a la gente a estudiar las Escrituras para determinar lo que es verdadero y lo que es falso (Salmos 19; 119; Isaías 8:20; 2 Timoteo 2:15; 3:16-17). Mientras que Jesús enseñó respeto hacia los líderes religiosos (Mateo 23:3), enseñanza que siguieron los apóstoles; tenemos también el ejemplo de los mismos apóstoles de resistir la autoridad de sus líderes religiosos, cuando estaba en oposición a los que Jesús había ordenado (Hechos 4:19)

(5) Jesús compara las Escrituras con la palabra de Dios (Juan 10:35). En contraste, cuando se trata de tradiciones religiosas, Él condena algunas de ellas, porque contradicen la Palabra escrita (Marcos 7:1-13). Jamás utilizó Jesús las tradiciones religiosas para dar soporte a Sus acciones o enseñanzas. Antes de la escritura del Nuevo Testamento, el Antiguo Testamento era la única Escritura inspirada. Sin embargo, había literalmente cientos de “tradiciones” judías registradas en el Talmud (una colección de comentarios compilados por los rabinos judíos). Jesús y los apóstoles tenían tanto el Antiguo Testamento como la tradición Judía. Pero en ninguna parte de la Escritura Jesús o alguno de los apóstoles se refiere a las tradiciones judías. En contraste, Jesús y los apóstoles citan o aluden al Antiguo Testamento cientos de veces. Cuando los fariseos acusaron a Jesús y los apóstoles de “quebrantar las tradiciones” (Mateo 15:2), Jesús les respondió con una reprensión, “...¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?” (Mateo 15:3) La manera en que Jesús y los apóstoles distinguían entre las Escrituras y las tradiciones que tenían, es un ejemplo para la iglesia. Jesús específicamente reprende el tratar a los “mandamientos de hombres” como doctrinas (Mateo 15:9).

(6) Es la Escritura la que tiene la promesa de infalibilidad; que toda ella sería cumplida. Nuevamente, nunca es dada esta promesa a las tradiciones de la iglesia (Salmos 119:89, 152; Isaías 40:8; Mateo 5:18; Lucas 21:33).

(7) Son las Escrituras las que son el instrumento del Espíritu Santo y Su medio para derrotar a Satanás y cambiar vidas. (Hebreos 4:12; Efesios 6:17).

“... y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” (2 Timoteo 3:15-17). “¡A la lay y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido.” (Isaías 8:20)

“Inmediatamente, los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas hasta Berea. Y ellos, habiendo llegado, entraron en la sinagoga de los judíos. Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.” (Hechos 17:10-11) Aquí, la gente judía del pueblo de Berea fue elogiada por corroborar en las Escrituras las enseñanzas que estaban oyendo de Pablo. Ellos no solo aceptaron las palabras de Pablo como autoritativas; ellos examinaron las palabras de Pablo, comparándolas con la Escritura, y comprobaron que eran verdaderas.

En Hechos 20:27-32, Pablo reconoció públicamente que se levantarían “lobos” y falsos maestros “de vosotros mismos” (dentro de la iglesia). ¿A quién los encomendó? “A Dios y a la palabra de Su gracia”. Él no los encomendó a los “líderes de la iglesia” (ellos eran los líderes de la iglesia), ni a las tradiciones de la iglesia, ni al cuidado de un anciano en particular. En vez de eso, Pablo los dirigió a la Palabra de Dios.

En resumen, mientras que no hay un verso específico que establezca que solamente la Biblia es nuestra autoridad; la Biblia una y otra vez nos da ejemplos de las advertencias de volvernos a la Palabra escrita como nuestra fuente de autoridad. Cuando se trata de examinar el origen de la enseñanza de un profeta o líder religioso, siempre se recurre a la Escritura como la norma seguir.

La Iglesia Católica Romana utiliza un número de pasajes bíblicos para dar soporte y conferir a las tradiciones el mismo valor que tiene la Escritura. Estos son algunos de los pasajes más comúnmente utilizados, junto con una breve explicación:

“Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra.” ( 2 Tesalonicenses 2:15) “Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros.” (2 Tesalonicenses 3:6) Estos pasajes se refieren a las tradiciones que los Tesalonicenses habían recibido de Pablo mismo, ya fueran orales o escritas. No se refieren a tradiciones que ellos hayan heredado, sino a enseñanzas que ellos mismos habían recibido, ya fuera de la boca o de la pluma de Pablo.

Pablo no les está dando su bendición sobre toda la tradición, sino más bien solo en las tradiciones que él les ha transmitido a los tesalonicenses. Esto está en contraste con las tradiciones de la Iglesia Católica Romana, las cuales han surgido a partir del siglo cuarto en adelante, no de la boca o la pluma de uno de los apóstoles.

“Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte, para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y valuarte de la verdad.” ( 1 Timoteo 3:14-15) La frase “columna y valuarte de la verdad” no indica que la iglesia sea creadora de la verdad, o que pueda originar tradiciones para complementar o suplir la Escritura. La iglesia que es la “columna y valuarte de la verdad” simplemente significa que la iglesia es la proclamadora y defensora de la verdad. El Nuevo Testamento alaba a las iglesias por proclamar la verdad, “Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor...” (1 Tesalonicenses 1:8). El Nuevo Testamento encomendaba a los primeros cristianos a defender la verdad, “... y en la defensa y confirmación del evangelio, todos vosotros sois participantes conmigo de la gracia.” (Filipenses 1:7). No hay un solo verso en toda la Escritura que indique que la iglesia tiene la autoridad de desarrollar, o de decretar una nueva verdad como salida de la boca de Dios.

“Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo les he dicho” (Juan 14:26). Esta era una promesa dada solamente a los apóstoles. El Espíritu Santo ayudaría a los apóstoles a recordar todo lo que Jesús les había dicho. En ninguna parte la Escritura establece que habría una línea apostólica de sucesores, y que la promesa también sería para ellos.

“Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.” (Mateo 16:18-19). Estos versos son usados por la Iglesia Católica Romana para basar su enseñanzas de que Pedro fue el primer Papa, y que la iglesia fue construida sobre él. Pero cuando es tomada en contexto con lo que sucede en el Libro de los Hechos, encuentras que Pedro fue quien abrió el evangelio al mundo en el sentido de que fue él quien primero predicó el evangelio de Cristo en el día de Pentecostés (Hechos 2). Fue él quien primero predicó el evangelio a los gentiles (Hechos 10) Así que, el atar y desatar fue hecho a través de la predicación del evangelio, no a través de ninguna tradición Católica Romana.

Mientras que es claramente evidente que la Escritura arguye su propia autoridad, en ninguna parte argumenta que “la autoridad de la tradición sea igual que la de la Escritura”. De hecho, el Nuevo Testamento tiene más que decir en contra de las tradiciones de lo que lo hace a favor de éstas.

La Iglesia Católica Romana, argumenta que la Escritura fue dada a los hombres por la Iglesia y que por lo tanto la Iglesia tiene igual o mayor autoridad que ella. Sin embargo, aún entre los escritores de la Iglesia Católica Romana (del Primer Concilio Vaticano), encontrarán la confesión de que los concilios eclesiásticos que determinaron cuáles libros debían ser considerados como la Palabra de Dios, no hicieron más que reconocer que el Espíritu Santo ya lo había hecho evidente. Esto es, la Iglesia no le “dio” las Escrituras al hombre, sino simplemente “reconoció” lo que Dios, a través del Espíritu Santo ya había dado. Como lo establece A. A. Hodge: el que un campesino reconozca a un príncipe y pueda llamarlo por su nombre, eso no le da el derecho de gobernar sobre el reino. De igual manera, un concilio eclesiástico que reconoce cuáles libros fueron inspirados por Dios y poseen las características de un libro inspirado por Dios, eso no le concede la misma autoridad de estos libros.

En resumen, uno no puede encontrar un solo pasaje que diga que “solo la Palabra escrita y no la tradición, es nuestra única autoridad para la fe y la práctica” Al mismo tiempo, lo que también debe ser admitido es que repetidamente, los escritores del Antiguo Testamento, Jesús y los apóstoles, consultaban las Escrituras como su instrumento de guía, y encomendaron hacer lo mismo a cualquiera y a todos los que los siguieran.

LOS LIBROS APOCRIFOS EN LA BIBLIA CATOLICA


Los Libros Apócrifos en las Biblias católicas.


La historia nos enseña que el surgimiento y fortalecimiento de la iglesia católica romana, no se debió exclusivamente a las armas y autoridad del emperador Constantino, sino que su gran aliada para consolidarse y perdurar a través de los siglos, fue someter al pueblo en la ignorancia de la Palabra de Dios. No solamente se limitó a prohibir su lectura, sino que mandó a las llamas de la hoguera a todos aquellos fieles que osaran obedecer al Señor antes que a Roma.

El papa Gregorio IX en el concilio de Valencia en el año 1229 prohibió oficialmente su lectura, y todos aquellos que fueren sorprendidos en tan "grave pecado" debían ser entregados a sus inquisidores para ser quemados públicamente.

La traducción de la Biblia a varios idiomas favoreció el avance y robustecimiento de la iglesia cristiana; definió la victoria de la Reforma en tiempos cuando la iglesia católica romana tenía poder sobre la vida y la muerte de las personas, cuando Roma ponía y sacaba reyes.

Doscientos años antes de Jesucristo, el Antiguo Testamento fue traducido en Alejandría desde el hebreo al griego. Esta traducción se la conoce como la septuaginta y fue la que el Señor usó durante su ministerio terrenal, aunque él, deseando que todos le entendieran, les hablaba en Arameo, que era el idioma del pueblo. Siglos después, un monje católico, Jerónimo, que había vivido en Antioquía y Bethlehem, realizó una traducción al Latín directamente del hebreo; ésta fue la única que la iglesia católica reconoció como auténtica.

Por muchos siglos el pueblo fue privado de leer la Biblia porque desconocían ese idioma, y los curas durante la misa debían citar los pocos pasajes que leían desde un misal, en Latín. Pero Dios no iba a dejar indefinidamente a los suyos sin Su Palabra, así que levantó instrumentos humanos que él había preparado para que hicieran las traducciones al idioma del pueblo. Paradojalmente estos eran monjes y sacerdotes que habían tenido el privilegio de estudiar profundamente la Biblia en sus monasterios.

La prueba que éstos fueron instrumentos escogidos por Dios, estaba en que en los monasterio no se estudiaba la Biblia, pero ellos fueron motivados por el Espíritu Santo para dedicarse a tan "extraña" labor en ese sito. Y fue esa Palabra que Dios prometió que no volvería vacía, la que comenzó a trabajar en los corazones de estos monjes, quienes arriesgando sus vidas hicieron tan valioso aporte a la obra del Señor.

John Wycliffe tradujo la Biblia al inglés, Martín Lutero al alemán, Juan Calvino al francés, Casiodoro de Reina al castellano. Dios bendijo las publicaciones de estas traducciones para ponerlas al alcance del pueblo, con la invención de la imprenta por Gutemberg en el año 1435.

La reacción de la iglesia católica fue poner precio a las cabezas de estos "herejes" y calificó estas traducciones como herejes y blasfemas, confiscándolas y quemándolas en hogueras públicas. Su odio contra la Biblia les llevó también a quemar a "los herejes", que portaran un ejemplar o parte de este libro maldito.

Esto es lo que los católicos inteligentes se cuestionan: ¿Es esta la actitud racional de un hombre que se autoproclama infalible ? ¿Cuál es la razón para prohibir lo que el Señor mandó leer? ¿Qué es lo que pretenden ocultar? Ellos desean ocultar lo mismo que descubrieron los monjes que se dedicaron al estudio de la Biblia, John Wyclif, Jan Hus, Zwinglio, Lutero, Calvino, Knox y miles de otros que hasta nuestros días continúan desertando, porque se encuentran con la poderosa Palabra de Dios y tienen que no solamente reconocer, sino que doblegarse ante la evidencia que el catolicismo no se puede sostener con la Biblia, es más, sus practicas y creencias son opuestas a la enseñanza de Dios.

Por ejemplo, el catecismo de Roma, inclusive los que usan los niños para su primera comunión, enseñan solamente nueve de los diez mandamientos de la ley de Dios, y para completar el número de diez, han dividido el décimo en dos ¿Por qué? Porque han eliminado el segundo que dice: "No te harás imagen ni te inclinarás ante ellas" (Ex.20: 4). Cualquiera que lea la Biblia sin prejuicios ni fanatismos, verá desmoronarse todos los credos católicos ante sus propios ojos.

Jesús reconoció la Biblia como la infalible Palabra de Dios, predicó y enseñó de ella. En Jn.10: 35 dijo: "La Escritura no puede ser quebrantada" En Mt.24: 35 "El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán" Nos manda leerla y escudriñarla (Jn.5:39). Reprendió a los saduceos diciéndoles (Mt.22: 29) "erráis, ignorando las Escrituras".

Si nos privan de la Biblia, nos están quitando la enseñanza verdadera, el alimento espiritual no contaminado, nuestra consolación y esperanza; es más, nos estarían ocultando el camino de la salvación.

2Tm.3: 15 "Las Sagradas Escrituras te pueden hacer sabio para la salvación, por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia".

Heb.4:12 "La palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos, y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón".

Lc.11: 28 "Bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan".

Dios nos dice que Su Palabra es viva y eficaz, que es útil y nos hace sabios, nos manda a escudriñarla; pero hombres que se consideran infalibles se han opuesto a este mandamiento divino.

Otro tipo de persecución encubierta que está sufriendo la Biblia en nuestros días, es la inundación de traducciones y revisiones donde se siembra la duda sobre muchos pasajes, añadiendo notas al margen donde dicen a sus lectores: "Este pasaje no se encuentra en los originales, o que no existen pruebas suficientes sobre su autenticidad".

El Señor nos dijo que: "La Escritura no puede ser quebrantada" "El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán". Hoy estos señores nos quieren hacer creer que Dios entregó Su Palabra, solamente para los tiempos apostólicos.

Pretenden reemplazar la Biblia de Dios, por la Biblia CATÓLICA, la Biblia PENTECOSTAL, la Biblia de Ryrie, etc. El cristianismo histórico siempre rechazó las notas explicatorias al margen, porque creemos en la libre interpretación bajo la dirección única del Espíritu Santo. Dios no necesita la ayuda de estos teólogos modernistas para darse a entender al hombre, cuya principal motivación es respaldar el movimiento ecuménico y sembrar la duda, o guiar a "sus" doctrinas a quienes estén buscando la verdad.

Dios reveló Su Palabra a los santos hombres de la antigüedad, ésta fue escrita en rollos de cuero y posteriormente en papiros. El cuidado, preservación y copias de esos rollos Dios la encomendó a su pueblo escogido, Israel. Dice la Biblia en el Nuevo Testamento Rm.3: 2 "A los judíos les ha sido confiada la Palabra de Dios".

A este pueblo que la iglesia católica discriminó, persiguió y asesinó brutalmente durante las cruzadas y la "Santa" inquisición; fecha que hemos de tener presente para comprender cual fue el motivo y contexto histórico que impulsó a la iglesia católica para añadir los libros apócrifos, los cuales fueron reconocidos oficialmente por Roma recién en el concilio de Trento en el año 1546. También es muy importante destacar que la Reforma había tomado cuerpo, para comenzar una labor más pública y masiva, con las 95 tesis que clavó el monje Martín Lutero el 31 de Octubre de 1517 en la puerta de la iglesia de Wittenberg .

El Señor ha dicho que a los judíos les ha sido confiada la Palabra de Dios, pero los líderes católicos en un desprecio absoluto por el Antiguo Testamento y su pueblo escogido, Israel, hicieron caso omiso a este reconocimiento divino y añadieron libros apócrifos o deuterocanónicos, como ellos gustan en llamar.

La palabra "apócrifo" proviene del griego "apokrupha" y significa "no reconocido" o "no canónico", es decir, que no corresponde al canon de las Sagradas Escrituras.

La Biblia tiene una división natural de dos Testamentos, el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento, al antiguo corresponden todos los libros sagrados que se escribieron ANTES de la venida del Señor, y el nuevo contiene los libros que se escribieron con posterioridad a Su venida.

El Nuevo Testamento contiene 27 libros, que son exactamente iguales en las Biblias católicas y las Biblias de los cristianos evangélicos. Vale decir que en el Nuevo Testamento no existe ningún conflicto, porque en las Biblias católicas y evangélicas encontramos los mismos 27 libros, el problema se presenta en el Antiguo Testamento.

Los judíos siempre han reconocido hasta nuestros días, solamente los 39 libros del Antiguo Testamento que contienen las Biblias evangélicas. El Señor Jesucristo ni sus apóstoles jamás hicieron ninguna referencia a los libros apócrifos, aún considerando que en el Nuevo Testamento existen alrededor de 260 citas recopiladas del Antiguo Testamento y 370 alusiones a pasajes de allí.

Por lo tanto, si ni los judíos, a quienes les fue confiada la Palabra de Dios, ni el Señor Jesucristo, ni sus apóstoles reconocieron como inspirados divinamente los libros apócrifos ¿Por qué 53 obispos en el concilio de Trento en el año 1546, fecha en que se hallaba en pleno apogeo la Reforma, insistieron en considerar a los libros apócrifos dentro del canon de las Escrituras Sagradas?

Primero hemos de señalar cuales son los libros apócrifos y cual es su origen. Los judíos fueron muy celosos con la misión que Dios les encomendó de preservar Su Palabra, aún poniendo en peligro sus propias vidas, como lo registra también la historia moderna con el descubrimiento de los rollos del Mar Muerto en el año 1948. Ellos poseían además otra literatura clásica de la época, pero que nunca consideraron ni antes ni ahora, como inspirada por Dios. Entre esa literatura clásica estaban los siguientes rollos: Tobías

Judit
I y II de Macabeos
Sabiduría
Eclesiástico
Baruc
Las adiciones al libro de Ester
La epístola de Jeremías
La oración de Azarías
Susana
El dragón y la campana
La oración de Manasés
Eran alrededor de 15 rollos o libros como diríamos hoy.
El Antiguo Testamento con sus 39 libros, fue completado 400 años antes de Cristo. En el sigo II antes de Cristo, es decir, 200 años antes que viniera el Señor a la tierra, se hizo una traducción al griego en Alejandría, Egipto; no por motivos religiosos sino culturales, Egipto nunca ha sido un país cristiano .

Esta tarea fue encomendada a 70 estudiosos para completar la biblioteca de Alejandría que tanto les enorgullecía en esa época, razón por la cual tradujeron no solamente los 39 rollos del Antiguo Testamento, sino que también los clásicos de entonces, vale decir, los escritos apócrifos. Estos 70 traductores trabajaron separadamente para una vez finalizada su labor, confrontarla y corregirla, hicieron varias copias de todos los libros de la cultura judía como se les había encomendado, pero no todas contenían los mismos libros apócrifos, debido a que estos hombres eran hombres cultos y conocían que esos libros eran de menor trascendencia.

Estas traducciones, conocidas como la septuaginta, contenían todas los 39 libros del canon del Antiguo Testamento, más 12 a 15 libros apócrifos que también fueron traducidos para enriquecer la gran biblioteca de Alejandría, en un esfuerzo por conservar la literatura de las diferentes culturas de la época, recordemos que ellos no eran cristianos, su interés y labor encomendada fue meramente cultural.

El historiador judío Josefo, en el año 90 DC. escribe una lista de los libros sagrados para los judíos y no incluye ni uno solo de los apócrifos.

En el siglo V de nuestra era, Jerónimo, un fraile católico hizo una traducción al latín utilizando la septuaginta e incluyó algunos libros apócrifos, pero declaró enfáticamente en su propia introducción, que éstos no formaban parte del canon inspirado de Dios; fue lamentable que los incluyera en su traducción, porque pese a su propia advertencia, fue usada en el concilio de Trento para reconocerla oficialmente como la traducción oficial de Roma, incluyendo siete libros apócrifos que Jerónimo también había traducido, esta versión fue llamada la Vulgata.

Las opiniones dentro de la iglesia católica estaban muy divididas para aceptarlos como inspirados, aún en el mismo concilio de Trento varios obispos se opusieron. Pero a partir de ese año 1546 el Vaticano ahogó todo intento de discrepancia, obligando al clero aceptar esos siete libros apócrifos, condenando como herejía a quienes se opusieran.

El último libro del Antiguo Testamento fue escrito 400 años antes de Cristo, y el concilio se realizó 16 siglos después de Cristo, lo que deja en evidencia el hecho irrefutable, y la historia no se puede cambiar, que la inclusión de los siete libros apócrifos del Antiguo Testamento, fue realizada por el Vaticano 2.000 años DESPUÉS que se escribiera el Antiguo Testamento.

La razón que tuvo el papa para agregar estos siete libros apócrifos, fue porque en ellos creyó encontrar algún argumento contra las fuertes voces de protesta que muchos monjes estaban levantando desde el mismo seno de la iglesia católica, contra la corrupción de Roma, especialmente contra la inmoral venta de indulgencias, que consistía en la venta oficial del perdón de los pecados, perdón que podía ser comprado incluso antes de cometerlos.

Tobías - Judit - I y II de Macabeos - Sabiduría - Eclesiástico y Baruc, más la adición a los libros de Ester y Daniel, que los judíos hasta nuestros días no reconocen como inspirados, lo mismo que los cristianos evangélicos. Esto significa que el Nuevo Testamento es igual para todos con sus 27 libros, pero el Antiguo Testamento de las versiones judía es igual a la que usan los evangélicos con sus 39 libros; pero la versión católica difiere de la judía y la evangélica, porque ellos añadieron esos siete libros apócrifos.

Ninguno de los escritores de esos libros dice que están hablando por mandato de Dios, por el contrario, algunos explícitamente lo niegan, como en el prólogo de Eclesiástico, I Mac.4: 46, 9: 27, etc. En II Mac. 2: 3 dice el autor: "todo esto expuesto en cinco libros por Jasón de Cirene, INTENTAREMOS NOSOTROS compendiarlo en uno solo". Y concluyendo el II libro de Macabeos dice el autor en 15: 38 "Si ha quedado bello y logrado en su composición, eso es lo que YO pretendía; si imperfecto y mediocre , he hecho cuanto me era posible". Ningún lector inteligente pondría en duda que es un libro de origen humano, cuando el mismo autor afirma que no lo es.

Estos libros no añaden nada de la voluntad de Dios, ni en relación con Israel y menos aún con la iglesia. Ellos narran, particularmente I y II de Mac., sucesos del pueblo judío, pero con muchos errores históricos y geográficos. Sin embargo, la mayoría deben ser clasificados como novelas religiosas de ficción y fantasía; abundan las repeticiones de detalles triviales de escaso interés, en cambio son numerosos los errores que contienen, citaré algunos: En el libro de Judit 1: 1-7 llama a Nabucodonosor, rey de Siria y declara que él reinó en Nínive, pero la historia nos dice que el único rey que existió con ese nombre, fue el rey de Babilonia, esto es también lo que la Biblia confirma.

En Tobías, un ángel se presenta y dice una gran mentira, sostiene que él es Azarías, el hijo de Ananías; pero muy bien sabemos a la luz de la Biblia, por lo que el mismo Señor Jesucristo dijo, que un ángel es una criatura espiritual y no puede ser engendrado, ellos fueron creados por Dios y no se reproducen.

El libro de Baruc sostiene haber sido escrito por un hombre que se identifica como secretario de Jeremías, y cita el libro de Daniel; pero el libro de Daniel no fue escrito hasta muchos años después de Jeremías, porque Jeremías escribió al comienzo de los 70 años de la cautividad y Daniel al final.

Estos libros enseñan principios opuestos a lo revelado por Dios y se contradicen con el resto de las Sagradas Escrituras. En Ef. 2: 9 , en Tito 3: 5 y muchos otros, se enseña que somos salvos por fe, no por obras; en cambio en el libro de Tobías se realza la importancia de las obras, principalmente la donación de dinero para agradar a Dios y obtener el perdón de los pecados.

Estas eran las enseñanzas que Roma necesitaba desesperadamente para justificar la venta de indulgencias; y quizás también sea esta la razón por la cual algunos líderes ecuménicos de nuestros días, que se dedican a la inescrupulosa práctica de recoger dinero "para el Señor", porque piden dinero para el Señor, no para ellos; aunque se compran propiedades, negocios, empresas, viajan y hacen muchas otras cosas con ese dinero, pero siguen diciendo que es "para el Señor"; estos personajes ecuménicos han consentido en publicar una Biblia con los libros apócrifos.

Parece que se cansaron de repetir y atemorizar al pueblo de Dios con los mismos versículos sacados de contexto: "Dios ama al dador alegre" y cortan el versículo, o "vosotros me habéis robado" y también eluden lo que sigue donde indica que se lo está diciendo a Israel.

En el libro de Tobías 12: 9 dice: "La limosna libra de la muerte y purifica de todo pecado". Como se regocijarían los líderes religiosos que han hecho del pedir dinero una profesión, si pudieran predicar sobre este pasaje. O sobre Tobías 4: 10 "Porque la ofrenda libra de la muerte e impide caer en las tinieblas". O del cap.10: 10-11 "Por haber practicado la limosna, se libró Ajikar de la trampa
 

DOCTRINA CATÓLICA VS BIBLIA


NOTA DEL AUTOR: Con la presente exposición no deseamos promover las discusiones teológicas, ni mucho menos herir la sensibilidad de aquel que profese la religión Católica. Solamente presentamos lo que la Biblia enseña, comparando las verdades bíblicas con los dogmas que a través de los siglos la Iglesia Católica ha ido incorporando en la llamada Tradición eclesiástica. Por lo demás, las afirmaciones vertidas en esta sección son hechas con mucho respeto y cariño a nuestros amigos católicos.

¿Cómo se alcanza la Salvación?

La Doctrina Católica enseña:

Solamente dentro de la Iglesia Católica se puede hallar la salvación. Es obligatorio aplicar el bautismo infantil para quitar el pecado original, y así obtener la salvación del alma. Las buenas obras son necesarias para alcanzar la vida eterna. La observación y el cumplimiento de los sacramentos son necesarios, pues son colaboradores de nuestra salvación.

La Biblia enseña:

Encontramos innumerables versículos en las Santas Escrituras exponiendo claramente que la Salvación se halla solamente por la fe en Cristo, recibiéndola en forma directa de Él mismo, ya que Jesucristo es Dios eterno e infinito: 
1. «Yo soy la puerta (Jesucristo); el que por mí entrare, será salvo» (Juan 10:9). 
2. «Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo (Jesucristo), dado a los hombres, en que podamos ser salvos» (Hechos 4:12). 
3. «Mirad a mí (dice el Señor), y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más» (Isaías 45:22).
4. «Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» (Romanos 10:13). 
5. «Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Romanos 10:9). 

Ni bautismos sagrados, ni ritos santificadores, ni sacramentos purificadores, pueden aportar nada a la Salvación, que es otorgada a todo pecador arrepentido que acude al Señor y deposita su confianza en Él. «Y yo (Jesucristo) les doy vida eterna» (Juan 10:28).

La invitación de Jesucristo sigue siendo actual: «Venid a mí todos» (Mateo 11:28). «Y el que a mí viene, no le hecho fuera» (Juan 6:37). Sin embargo, pese al ofrecimiento divino, son muchos hoy los que lamentablemente rechazan la oferta de salvación. Él mismo dijo: «Y no queréis venir a mí para que tengáis vida» (Juan 5:40).

Las buenas obras y la Salvación

La Doctrina Católica enseña:

Para ser salvo del infierno y entrar en el cielo, aparte del bautismo, hay que perseverar en la Iglesia Católica, participando de los sacramentos y demás obras adicionales. Así, permaneciendo en amor, se contribuye para la perfecta salvación y nuestra entrada en el cielo.La idea principal es que la salvación depende de nuestras buenas obras. De tal manera, y según el viejo adagio católico: ¡El bueno irá al cielo y el malo al infierno!

La Biblia enseña:

Si la salvación eterna depende de nuestro obrar, estamos todos eternamente perdidos, pues nadie puede cumplir la perfecta ley de Dios: 
1. «Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia (Isaías 64:6). 
2. «Ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él» (Romanos 3:20). 
3. «Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe» (Efesios 2:8,9). 
4. «Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo» (Gálatas 2:16). 
5. «Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo» (Tito 3:5). 

Si aceptáramos que la salvación es ganada por nuestros esfuerzos personales, admitiríamos en consecuencia que Cristo no pagó en la cruz por nuestros pecados, y que su obra expiatoria fue insuficiente para nuestra redención. La Escritura es muy clara y precisa al respecto: «Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida» (1ª Juan 5:11,12).

La pregunta surge sola: ¿Tiene Ud. a Cristo en su corazón...?

La devoción a la Virgen María

La Doctrina Católica enseña:

La virgen María es nuestra intercesora delante de su hijo Jesucristo, y por lo tanto uno de los mejores caminos que llevan a Dios. Es nuestra abogada y auxiliadora. La Santísima Virgen María ocupa el privilegiado lugar de Cooperadora de la Redención, porque colaboró con su fe y su obediencia libres a la reconciliación de los hombres.
- En la fotografía se puede observar al ya fallecido Papa Karol Wojtyla postrado de rodillas ante una estatua: la Virgen de la Caridad, en el Santuario Nacional de San Lázaro, Cuba.

La Biblia enseña:

Jesucristo es la Puerta, el Camino, el Abogado, el Mediador... Pero, la Biblia no enseña acerca de que María sea el camino a Dios, auxiliadora, corredentora o mediadora: 
1. «Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre» (1ª Timoteo 2:5). 
2. «Y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo» (1ª Juan 2:1). 
3. «Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí» (Juan 14:6). 
4. «Yo soy la puerta (Jesucristo); el que por mí entrare, será salvo» (Juan 10:9).

La Biblia resulta determinante acerca de la autoridad de María otorgada por la Iglesia Católica. En cierta ocasión Jesús afirmó: «¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos? Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre» (Mateo 12:48-50). 

De igual modo respondió con firmeza ante la declaración de una espontánea del público: «Mientras él decía estas cosas, una mujer de entre la multitud levantó la voz y le dijo: Bienaventurado el vientre que te trajo, y los senos que mamaste. Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan» (Lucas 11:27,28). Por supuesto, Jesús no quiso desacreditar a su madre, sino más bien a aquellos que ya comenzaban a otorgarle ciertas atribuciones de autoridad mal entendida. Con los siglos la Doctrina Católica ha caído en el mismo error, creando todo un monumento doctrinal a la madre de Jesús, donde en realidad la Biblia no lo contempla en ningún lugar. Por ello Jesucristo ratificó en varias ocasiones: «Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios, y la hacen» (Lucas 8:21).

En definitiva, ni Jesucristo, ni tampoco los mismos apóstoles, nos indican en ningún lugar del Nuevo Testamento que acudamos a María, ni para brindarle adoración, ni tampoco para recibir sus favores como intercesora o corredentora delante de Dios. «Un solo mediador, Jesucristo», hemos leído en el texto bíblico anterior. Nos preguntamos: ¿No es mejor honrar la memoria de María, siguiendo su consejo, cuando en las bodas de Caná, y señalando a su Hijo, dijo a los que servían: «Haced todo lo que él (Jesucristo) os dijere». Y ésta, precisamente, fue la recomendación de María que todos los cristianos hemos de seguir: Haciendo todo lo que Jesucristo nos dijere...

La oración o adoración a los santos e imágenes

La Doctrina Católica enseña:

Es lícito orar a quienes, debido a sus buenas obras, han sido declarados santos por la Iglesia Católica, ya que están en la presencia de Dios, y su labor es cuidar de aquellos que han quedado en la tierra... Su intercesión por los hombres es el servicio que están prestando en el cielo, según el plan de Dios. Debemos así rogarles que intercedan por nosotros y por el mundo entero.

La Biblia enseña:

La Biblia prohíbe explícitamente el hacerse imágenes, esculturas, y postrarse ante ellas, en petición, adoración o ruego. 
Contrariamente al mandamiento bíblico, en la foto anterior hemos visto al que fue un máximo representante de la Iglesia Católica arrodillándose ante una imagen… Con todos los respetos afirmamos que no se debe practicar dicha doctrina antibíblica:

1. «No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás» (Éxodo 20:4,5).
2. «Guardad, pues, mucho vuestras almas... para que no os corrompáis y hagáis para vosotros escultura, imagen de figura alguna, efigie de varón o hembra» (Deuteronomio 4:15-16).

Ciertamente la Biblia habla de santos, pero no de los que han muerto, sino de los santos vivos (“santo” significa apartado del mundo para Dios). El apóstol Pablo escribe: «A los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Éfeso (todos los creyentes de aquella ciudad) (Efesios 1:1). De la misma manera envía sus saludos por carta a aquellos que eran miembros de la iglesia en Filipos: «Saludad a todos los santos en Cristo Jesús» (Filipenses 4:21).

La doctrina Católica enseña lo siguiente: “A través de las sagradas imágenes de la Santísima Madre de Dios, de los ángeles y de los santos, veneramos a quienes en ellas son representados”… Si observamos bien este dogma católico, a través de las imágenes se les está rindiendo culto a los difuntos, esto es, a aquellos que ya han muerto (los que son representados)... Aparte de la prohibición de hacerse imágenes, la Biblia también advierte: «Y el hombre o la mujer que evocare espíritus de muertos o se entregare a la adivinación, ha de morir; serán apedreados; su sangre será sobre ellos» (Levítico 20:27). «No sea hallado en ti… ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos» (Deuteronomio 18:10,11).

La doctrina del Purgatorio

La Doctrina Católica enseña:

Después de la muerte, las almas de aquellos que no han sido perfectamente purificados en este mundo, son llevadas a un lugar llamado El Purgatorio, para durante un tiempo ser purificadas. Esta purificación es necesaria, con el objeto de alcanzar la perfecta santidad, sin la cual es posible entrar en la Gloria. Por ello la necesidad de un lugar intermedio donde purificar los pecados. El tiempo que estén y el grado de sufrimiento purificador, dependerá de la necesidad de santificación para poder entrar en el cielo.

La Biblia enseña:

Solamente existe el cielo y el infierno (los que hoy mueren sin Cristo se hallan en el Hades, la antesala del infierno), y no hay enseñanza bíblica alguna que respalde un lugar donde después de la muerte las almas se purifiquen: 

1. «Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio» (Hebreos 9:27).
2. «Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego» (Apocalipsis 20:15).
3. «Habiendo efectuado (Jesucristo) la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo» (Hebreos 1:3).
4. «Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad (el evangelio), mediante el Espíritu» (1ª Pedro 1:22).

El relato del rico (léase Lucas 16:19-31), que se vestía de púrpura y lino fino, nos muestra la enseñanza: «Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos» (v. 23). En este lugar, donde van los muertos sin Cristo, no existe purificación alguna. El mismo texto bíblico afirma que para evitar el infierno es preciso atender al mensaje de la Palabra de Dios: «A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos» (Lucas 16:29).

Jesucristo ya realizó la purificación de todos nuestros pecados en la Cruz del Calvario. Y solamente por ese único y suficiente sacrifico podemos entrar en el cielo directamente y de forma gratuita. «La dádiva (el regalo) de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro» (Romanos 6:23). No encontramos en la Biblia un estado intermedio donde las personas fallecidas se purifiquen... Definitivamente, la doctrina del Purgatorio no existe en la Biblia.

La confesión de los pecados a un sacerdote

La Doctrina Católica enseña:

La Confesión es uno de los sacramentos que todo cristiano debe cumplir. Consiste en que si arrepentidos nos confesamos a un sacerdote, y hacemos el propósito de enmendarnos, Dios perdona nuestros pecados por medio del sacerdote. De tal manera que aquellos sacerdotes que han recibido autoridad de la Iglesia, pueden perdonar los pecados en nombre de Cristo. Así que, todo católico que quiera reconciliarse con Dios, después de haber pecado, ha de confesar sus pecados al sacerdote para que éste le absuelva, esto es, reciba el perdón de Dios. A cambio le pedirá que rece algunos padresnuestros o avemarías, como penitencia por los pecados cometidos. De tal manera, el sacerdote es mediador entre el Dios santo y el hombre pecador, haciendo posible la reconciliación entre ambos.

La Biblia enseña:

No existe hombre alguno en la tierra que tenga autoridad para perdonar pecados. Solamente el Creador puede perdonar y borrar nuestras iniquidades. Y así lo hace, cuando el pecador arrepentido, en acto de fe, acude directamente a Dios para recibir el perdón por medio de Cristo.

1. «El (Dios) es quien perdona todas tus iniquidades» (Salmos 103:3). 
2. «Si confesamos nuestros pecados, él (Dios) es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad» (1ª Juan 1:9). 
3. «Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana» (Isaías 1:18).
4. «Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová. Y tú perdonaste la maldad de mi pecado» (Salmos 32:5).
5. «De Jehová nuestro Dios es el tener misericordia y el perdonar» (Daniel 9:9).
6. «Así que, arrepentíos y convertíos (entregarse a Dios), para que sean borrados vuestros pecados» (Hechos 3:19).

Nadie puede ser mediador en la reconciliación del hombre con Dios, sino Cristo mismo. Así cita el texto bíblico: «Todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo» (2ª Corintios 5:18). El versículo aludido anteriormente es suficientemente explícito en esta doctrina: «Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre» (1ª Timoteo 2:5).

El apóstol Pablo, en el Nuevo Testamento, recomienda que el hombre se reconcilie directamente con Dios, sin ningún mediador: «Os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios» (2ª Corintios 5:21).

La infalibilidad papal

La Doctrina Católica enseña:

El Papa es el Vicario de Cristo en la tierra, esto es, el que sustituye a Cristo en este mundo. El Papa es el Sumo Pontífice, o dicho de otro modo, el único puente directo entre Dios y la Iglesia. Además es el Pastor y el Maestro supremo de todo cristiano católico... y sus dogmas acerca de doctrina, fe o moral, son infalibles, es decir, no contienen fallo o error alguno.

La Biblia enseña:

Todo ser humano es pecador, sin excepción alguna... Delante de Dios todos somos injustos, falibles, y como ovejas torpes nos descarriamos fácilmente. La única infalible es la eterna Palabra de Dios.
1. «Por cuanto todos pecaron, y están destruidos de la gloria de Dios» (Romanos 3:23).
2. «Como está escrito: No hay justo, ni aun uno» (Romanos 3:9).
3. «Todos nosotros nos descarriamos como ovejas» (Isaías 53:6).
4. «Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos. Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo» (Mateo 23:9,10). 
5. «Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre» (Jeremías 17:5).

Contrario a las atribuciones papales, el apóstol Pablo mantuvo siempre la humildad y declaró de él mismo lo siguiente: «Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero» (1ª Timoteo 1:15). 

Reiteramos aquí el mandamiento de nuestro Señor: «No llaméis padre vuestro a nadie en la tierra» (Mateo 23:9).

Son innumerables los pasajes y versículos en la Biblia, donde se reconoce la gran verdad de que no existe seguridad ni permanencia en los dogmas humanos o eclesiásticos, ni en materia de doctrina, ni de fe, ni de conducta. Por el contrario: «La palabra del Dios nuestro permanece para siempre» (Isaías 40:8).

El rito de la Misa

La Doctrina Católica enseña:

En la misa se renueva el sacrificio expiatorio de Cristo, aunque no en forma cruenta, y por lo tanto se vuelve a realizar en cada acto litúrgico la obra de nuestra redención.

La Biblia enseña:

No hay texto en la Sagrada Escritura donde se nos inste a que repitamos el sacrificio expiatorio de Cristo, ni siquiera en forma simbólica. 
1. «Que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo (Cristo) una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo» (Hebreos 7:27).
2. «Pero ahora, en la consumación de los siglos, (Cristo) se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado» (Hebreos 9:26).

Aclaramos que la participación del pan y la de la copa, la santa cena, es un recordatorio de la muerte de Cristo a nuestro favor. Y se instituyó para que los cristianos no nos olvidemos de que nuestra salvación depende solamente de ese único sacrifico (el pago de nuestros pecados), hecho una vez y para siempre. Tal consideración es lo que nos motiva a los creyentes a adorar a Dios en espíritu y en verdad. «Haced esto en memoria de mí» (Lucas 22:19), fue el mandamiento del Señor Jesús para su Iglesia.

El bautismo de infantes

La Doctrina Católica enseña:

El ser humano nace con una naturaleza manchada por el pecado original, y por tal motivo los niños necesitan del nuevo nacimiento para poder salvarse. Con el Bautismo infantil son limpiados de ese pecado original, y a la vez librados del poder de las tinieblas, para de tal forma entrar a la libertad de los hijos de Dios, que son todos los católicos bautizados. Si por el contrario el niño no es bautizado, los padres le privan de la gracia divina, y por consiguiente el niño no logrará convertirse en hijo de Dios.

La Biblia enseña:

Como normativa bíblica el bautismo debe realizarse después de que el hombre o mujer recibe la salvación en Cristo. Por lo tanto no es un requisito para recibir el perdón de Dios y la vida eterna, sino un símbolo que refleja la salvación y nuevo nacimiento recibido de Dios con anterioridad: 
1. «Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios» (Hechos 8:36-37).
2. «Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres» (Hechos 8:12).
3. «Y muchos de los corintios, oyendo, creían y eran bautizados» (Hechos 18:8).

Después de la predicación del apóstol Pedro, se bautizaron aquellos que creyeron en el Evangelio. «Los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas» (Hechos 2:41). Luego, en la Biblia no encontramos que la práctica del paido-bautismo (bautismos de infantes) efectúe la limpieza del pecado original. 

Igualmente, el ser humano, alejado por Dios a causa del pecado, no se convierte en hijo de Dios por el bautismo infantil. La Biblia enseña que es necesario creer en Jesucristo y recibirle en el corazón. «Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios» (Juan 1:12).

La Tradición Católica

La Doctrina Católica enseña:

La Tradición Católica es el conjunto de enseñanzas doctrinales, reglas de fe y conducta, que se han ido conformando a lo largo de los siglos en el seno de la Iglesia, manteniendo al día de hoy la misma autoridad contenida en la Palabra de Dios. Los dogmas de la iglesia Católica, en consecuencia, deben ser tomados como si fueran inspirados por Dios. De tal manera que la Biblia no constituye la única fuente de autoridad suprema, sino la Iglesia y sus enseñanzas.

La Biblia enseña:

Solamente la Palabra de Dios es inspirada por el Espíritu Santo, y por ende la única autoridad para todo hombre o mujer en este mundo. Dicho esto, no podemos considerar las declaraciones de los Concilios, ni los dogmas de los padres o doctores de la Iglesia, como inspirados o autoritativos; y mucho menos si tales enseñanzas se contradicen con las propias Escrituras: 
1. «Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra» (2ª Timoteo 3:16,17).
2. «Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido (la doctrina apostólica), sea por palabra, o por carta nuestra» (2ª Tesalonicenses 2:15). 
3. «Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros (la enseñanza apostólica, o para nosotros hoy el Nuevo Testamento)» (2ª Tesalonicenses 3:6). 

No son pocas las ocasiones en las que Jesús denunció esta malsana práctica: «¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?» (Mateo 15:3). «Invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido» (Marcos 7:13). «Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres» (Marcos 7:8). «Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición» (Marcos 7:9).

Aparte de las Santas Escrituras, la Iglesia Católica utiliza la llamada Tradición eclesiástica como fuente doctrinal y autoritativa. Pero, sin embargo, las palabras del Señor, hoy como ayer, vuelven a cobrar la misma fuerza y practicidad: «Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres (Mateo 15:8,9).

Con toda seguridad afirmamos hoy que la Biblia es infalible, pero no la Iglesia, ni tampoco sus representantes. «Ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo» (1ª Pedro 1:21). Por tal razón advirtió el apóstol Pablo a aquellas comunidades cristianas del primer siglo: «Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema (maldito)» (Gálatas 1:8). 

En conclusión, si existe contradicción entre lo que los hombres enseñan y la propia Escritura, bien sean llamados maestros, doctores o papas, el cristiano tiene que responder como hizo Pedro y los demás apóstoles: «Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres» (Hechos 5:29).

De hecho, uno de los requisitos para el reconocimiento del “Canon bíblico” (los libros de la Biblia, en este caso del Nuevo Testamento) era precisamente contener la inspiración divina y el sello de la autoridad apostólica. Y en la conclusión de esos aprox. cuatro siglos que duró el reconocimiento eclesial del “Canon”, no hubo otros escritos que se consideraran como inspirados, aparte de los que tenemos hoy en la Biblia. Por ello, en aquellos siglos los escritos de los padres apostólicos, o declaraciones conciliares, no tuvieron autoridad bíblica. Pensemos bien, si en aquel tiempo la Tradición no fue considerada inspirada o autoritativa para la Iglesia, mucho menos autoridad tendrán hoy los escritos que no sean las mismas Escrituras. Hacemos bien si tomamos ejemplo de los primeros cristianos en Berea: «Escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así» (Hechos 17:11).

En su proceder práctico la Doctrina Católica sitúa en primer lugar la “Sagrada Tradición”, dejando en un segundo lugar la autoridad de la Biblia. Sin embargo, los cristianos tenemos la Palabra de Dios inspirada, que además fue reconocida como única y definitiva autoridad celestial por la Iglesia primitiva, para ser leída, creída y obedecida. «Porque la palabra de Dios es viva y eficaz» (Hebreos 4:12).

* * *

Como podrá observar, amigo lector, ésta es solamente una pequeña muestra de las muchas enseñanzas católicas que no se avienen a la fidelidad de la doctrina bíblica. Si Ud. es un católico sincero, entenderá entonces que la Biblia es el Libro Santo de Dios, y sus doctrinas son fieles y verdaderas. Así, pues, hará bien si decide hoy mismo leer e investigar la Biblia, sobre todo el Nuevo Testamento, para descubrir el verdadero plan de la Salvación que Dios ha provisto para todo ser humano, sea católico, protestante u ortodoxo. Pídale a Dios en oración, sinceramente, que ilumine su mente y corazón para que pueda entender su Palabra. Y tenga por seguro que nuestro buen Señor, que es fiel y así lo promete, le ayudará a Ud., como también lo hizo con un servidor, y con millones de cristianos a lo largo de la historia de la Humanidad.

José Mª Recuero
Lic. en Teología